Ligado a lo cultural por el principio de expresión humana y creación, destinado a manifestar públicamente
un producto final, el espectáculo merece cierta atención por constituirse en uno de los medios culturales
por excelencia.
Vale, por tanto, partir de una etimología que nos permita el manejo adecuado del término y su
aplicación, al tipo de periodismo que más adelante especificaremos. Según el Diccionario Anaya de la
Lengua Española, el término espectáculo proviene del latín espectaculu. Su significado se refiere a toda
función o diversión pública. Una segunda definición lo describe como aquello especialmente notable que
se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual. Y una tercera acepción, como cualquier acción
escandalosa o extraña.
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| CC de Juantiagues |
En nuestro medio es común escuchar o leer el manejo facilista del término aún cuando, partiendo del
mismo concepto, no esté empleado adecuadamente o de manera correcta.
Se habla ahora de una cultura del espectáculo. Un sistema de estrellato y un mundillo donde priman las
luminarias de la televisión y el cine. Un ámbito en donde circulan frases (algunas acuñadas para tal fin)
como farándula, chisme y otras que giran en torno a un llamado "periodismo de espectáculos"; a un
"periodista de espectáculos", a una "especialidad del espectáculo".
Pero, por increíble que parezca, esta realidad actual tiene sus inicios en aquel espectáculo que formaba
parte del debate cultural de fines del siglo pasado y principios del XX. El espectáculo era un elemento del
periodismo cultural, del que posteriormente se separaría hasta llegar a ser lo que hoy.
Al igual que el de espectáculo, el término farándula es una constante en nuestro medio. Se le atribuye a
farándula –según el Diccionario Anaya de la Lengua Española- una raíz probablemente provenzal, que
quiere decir danza rítmica. Adaptada a la actualidad, se le designa como la profesión del farsante 8°. Dos
descripciones más lo presentan como compañía de cómicos ambulantes y, figurativamente, como una
faramalla.
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| CC de Joan Guerrero |
Relacionada directamente con el mundo del espectáculo (léase televisivo y cinematográfico), el término
es empleado para describir una suerte de star system local que implica a actores, actrices, productores
de televisión, bailarinas, cantantes, entre otros, que se autoproclaman (en algunos casos con la iniciativa
de ciertos medios) corno artistas, aún cuando los procesos creativos de sus productos finales cuestione el
uso del sustantivo relacionado al más puro arte.
Su campo de desarrollo es el espectáculo en sí, sustentado en el periodismo inclinado a esta especialidad.
Las columnas 'chismográficas', las fotografías, las 'primicias', son principalmente los elementos que la
mantienen. Es una constante en donde el personaje busca fama en el medio a costa de notas, artículos,
críticas y la realidad de una frase: "aunque mal, pero que hablen". Este es el sistema de lo que se conoce
como farándula y que calza, en muchos casos, paradójicamente con cada una de las acepciones del
diccionario, cuyo único responsable de su existencia no es el arte propiamente dicho, sino el mismo tipo
de 'periodismo farandulero' que se encarga de mantener esta suerte de 'cadena alimenticia'.
Dentro de este grupo no se encuentran aquellos cuyo quehacer reviste connotaciones marcadamente
intelectuales, tales como artistas y profesionales, ya que los códigos que maneja el sistema 'farandulero'
no serán los mismos.
Informacion sacada de: http://www.borrones.net/especial/pespectaculos.pdf


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